Cuando me planteé poner en marcha este blog sobre baloncesto, automáticamente vino a mi mente el nombre del jugador que protagoniza la historia que posiblemente mejor representa lo que deseo transmitir con esta bitácora. Ese nombre es el de Wayman Tisdale, un magnífico jugador, un talentoso músico y, sobre todo, una maravillosa persona que jamás perdió la capacidad de sonreír. Por pura vagancia fui postergando la redacción de esa entrada y dejé paso a otras en las que la unión entre baloncesto y música han tenido gran peso.11 de noviembre de 2011
The Wayman Tisdale Story
Cuando me planteé poner en marcha este blog sobre baloncesto, automáticamente vino a mi mente el nombre del jugador que protagoniza la historia que posiblemente mejor representa lo que deseo transmitir con esta bitácora. Ese nombre es el de Wayman Tisdale, un magnífico jugador, un talentoso músico y, sobre todo, una maravillosa persona que jamás perdió la capacidad de sonreír. Por pura vagancia fui postergando la redacción de esa entrada y dejé paso a otras en las que la unión entre baloncesto y música han tenido gran peso.21 de octubre de 2011
El último guerrero
Desde niño se había acostumbrado a jugar con gente mayor y más fuerte que él. A los 20 años, con sus 1.91 metros de estatura y un buen físico, se había convertido en un base muy combativo, pero esto no fue suficiente para que destacara en el equipo de la Universidad de Alabama, situada a poco más de dos horas en coche de su Montgomery natal. Pese a que solo llegó a disputar dos partidos con la camiseta de la “Crimson Tide” (“marea carmesí”), Ray Johnston aún conservaba en 2001 la esperanza de poder ganarse la vida con el baloncesto.
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| Johnston, con los Mavericks en 2004 |
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| Johnston y Nowitzki, MVP de 2007 |
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| The Ray Johnston's Band al completo |
29 de agosto de 2011
Del baloncesto a la psicodelia
La banda Love posee una importancia capital a la hora de entender la revolución musical que tuvo lugar en la década de los 60. Nunca alcanzaron la repercusión de gigantes de la época como Beatles o Stones pero su tercer trabajo, Forever Changes (1967 ), ha quedado para la historia como uno de los discos fundamentales del siglo XX. La Costa Oeste de EE.UU., el amor libre y las drogas fueron el contexto de una banda que sorprendió al mundo a base de psicodelia y talento musical.
Nada en Love era demasiado común al resto de bandas de la época, comenzando por su condición de grupo multirracial. Ver a un negro al frente de una banda de estética hippie no era algo muy habitual en aquellos años, con la notable excepción de Jimmy Hendrix. Sin embargo, no se puede entender Love sin la espigada figura de su líder y vocalista Arthur Lee (1945-2006).
Pero Lee no siempre aspiró a convertirse en una estrella del Pop y solo cinco años antes de la publicación del primer y homónimo disco de la banda, en 1960, sus pensamientos estaban centrados en un ámbito completamente diferente. En aquellos tiempos, los estudios de grabación, los instrumentos y los amplificadores no habían sustituido todavía al gimnasio, los balones y las canastas del instituto Dorsey, en Los Ángeles.
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| Arthur Lee, con los Dons de Dorsey en 1961. |
Su enorme curiosidad musical le había hecho comenzar a tocar el acordeón, el piano, el órgano y, finalmente, la guitarra. Además, su principal ocupación había pasado a ser la de escuchar discos y más discos, con especial predilección por los de Nat “King” Cole y Johnny Mathis. Así, su sueño de jugar algún día en Los Angeles Lakers se transformó en el deseó de firmar por alguna gran discográfica como Capitol Records.
Love nacería en 1965 de la unión de Lee con su amigo del instituto Johnny Echols, guitarrista con quien ya había empezado a tocar dos años antes en The LAGs, una banda instrumental cercana al Rythm and Blues.
La historia de Love y de la figura de Arthur Lee es tan extensa como controvertida. Los escándalos, los cambios en la formación y las luchas de ego -especialmente entre Lee y el guitarrista Bryan MacLean- provocaron que, posiblemente, la banda no alcanzara su techo.
El que fuera batería de la banda en la etapa de los discos Da Capo y Forever Changes, Michael Stuart-Ware, relaciona en su libro Entre bastidores. De viaje con el grupo Love* el férreo liderazgo de Lee con su experiencia baloncestística. Según Stuart-Ware, Lee se comportaba con el resto de componentes de la banda como un entrenador que intenta sacar lo mejor de cada uno de sus jugadores.
Todo lo que rodeaba al grupo, empezando por la discográfica Elektra, era visto por el líder de Love como un “equipo rival” al que había que doblegar una y otra vez. Lee no tenía problemas para gritar y reprender a sus compañeros si intuía que no estaban dando lo mejor de sí mismos en los ensayos y en los conciertos. Para él, el talento no bastaba para conseguir el éxito y creía en el trabajo duro como único instrumento para llegar a lo más alto.
Puede que Arthur Lee nunca llegara a juntar el equipo con el que soñaba o que sus tácticas no fuera las más adecuadas. Pese a ello, su talento y el de los músicos que le acompañaron a mediados de los 60 han dejado para la posteridad canciones que convierten a Love en un equipo ganador con derecho a figurar entre los más grandes.
* El libro Entre bastidores. De viaje con el grupo Love de Michael Stuart-Ware fue editado en España por Metropolitan Ediciones SL en 2008.
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